Rico en nutrientes y proteínas, el huevo es un alimento de alto nivel nutricional, accesible y fácil de preparar. Sin embargo, hay que estar atento a la manera de cocinarlo para preservar su color, sabor y calidad. Un experto explica por qué, al preparar huevos hervidos, la yema puede tornarse verde o gris.
El experto en gastronomía científica, Heinz Wuth, explica que esto ocurre por un detalle clave que cambia todo el resultado: el tiempo de enfriado. Para ilustrar cómo interactúa el huevo durante la cocción y el posterior enfriamiento, el especialista realizó una prueba con el mismo tiempo de cocción, obteniendo resultados muy distintos. El color, el aroma y el sabor dependerán estrictamente de lo que se haga después de hervirlos.
El factor clave: la temperatura
El experimento fue muy sencillo: se colocaron cuatro huevos en una misma olla y se hirvieron durante 10 minutos. Dos se enfriaron enseguida en un baño de agua fría con hielo, mientras que los otros dos se dejaron a temperatura ambiente por una hora hasta que estuvieron tibios.
En ambos casos, la cáscara se retira con facilidad, pero al cortarlos aparece la diferencia:
- Los huevos enfriados rápidamente tienen la yema bien amarilla.
- Los que quedaron a temperatura ambiente presentan tonos verdes, grises o plomo.
¿Por qué pasa esto?

Wuth explica que, durante la cocción, la clara libera compuestos de azufre que reaccionan a las temperaturas. “Si el huevo se enfría lento a temperatura ambiente, ese azufre reacciona con el hierro de la yema y se forma sulfuro de hierro. Ese compuesto es el responsable del color verdoso y también de un aroma más intenso a azufre”.
Mientras más tiempo permanezca el huevo a temperatura ambiente, su sabor será más fuerte. En cambio, cuando se enfría rápido, se detiene esta reacción química. El resultado: evitamos que el color y el sabor se alteren. Este experimento demuestra que el tono verde o plomo no indica que el huevo esté en mal estado; simplemente es el resultado de una reacción química por enfriamiento lento.
Paso a paso para el huevo hervido perfecto
Para obtener resultados profesionales, la técnica es tan importante como el tiempo. A continuación un paso a paso para huevos perfectos:
- Preparación: Coloca los huevos en una olla y cúbrelos con agua fría. Esto ayuda a que la temperatura suba de forma gradual, evitando que la cáscara se rompa por estrés térmico.
- El hervor: Enciende el fuego. En el momento exacto en que el agua alcance el punto de ebullición, empieza a cronometrar.
- Ajuste de temperatura: Para los huevos duros, un truco profesional es bajar ligeramente el fuego tras los primeros 30 segundos (manteniendo unos 85 °C). Esto evita que la clara se vuelva gomosa.
- El secreto maestro (choque térmico): Prepara un bol con agua y abundante hielo (baño de María inverso). En cuanto se cumpla el tiempo, traslada los huevos al hielo por al menos 5 minutos.
- ¿Por qué? Detiene la cocción residual, facilita el pelado y bloquea la formación del anillo verde de sulfuro ferroso.
Tiempos de cocción (Cronometrados desde el hervor)

Elige tu punto favorito según estos tiempos:
- Pasado por agua (3-5 minutos): La clara está apenas cuajada y la yema es totalmente líquida. Ideal para comer con cuchara en copón.
- Huevo Mollet (5-7 minutos): Una joya culinaria. La clara es firme, pero la yema mantiene una textura cremosa y densa, similar a un jarabe.
- Huevo duro (9-12 minutos): Clara y yema completamente firmes. Si excedes los 12 minutos, corres el riesgo de que aparezca la capa gris en la yema.
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