Tecnología. – El balón oficial del Mundial 2026 requiere que la tecnología sea una aliada en los partidos, para simplificar el trabajo de los árbitros y que estos puedan tener una herramienta más que les ayude a analizar más rápido los 104 partidos que se jugarán.
El Adidas TRIONDA será la primera pelota de una Copa del Mundo que deba conectarse a la electricidad antes de rodar por el césped, lo que le permitirá ser dispositivo inteligente.
En el interior de la TRIONDA hay un chip electrónico con sensores avanzados. Este sistema es el núcleo de la llamada “Connected Ball Technology”, una evolución tecnológica desarrollada por Adidas para asistir a los sistemas arbitrales de la FIFA.
El sensor, suspendido en el centro geométrico del balón mediante tirantes elásticos, está diseñado para no alterar ni el peso ni el comportamiento aerodinámico.
Incorpora un acelerómetro y un giroscopio, capaces de registrar con precisión cada aceleración, rotación, velocidad e impacto. Este chip mide el movimiento a una frecuencia de 500 veces por segundo (500 Hz), un ritmo que permite detectar incluso los contactos más sutiles con el balón.
La información recogida por el sensor se transmite en tiempo real hacia antenas instaladas alrededor del estadio. Este flujo de datos constante es fundamental para el funcionamiento del sistema de fuera de juego semiautomatizado y el VAR, permitiendo que los árbitros reciban alertas instantáneas sobre goles, manos imperceptibles o situaciones críticas que el ojo humano, o incluso las cámaras tradicionales, podrían pasar por alto.
Por qué se carga como un celular
Una de las características del balón es su necesidad de recarga eléctrica, exactamente igual que un teléfono móvil. Antes de cada partido, los utileros colocan las pelotas oficiales sobre bases de carga por inducción electromagnética, un procedimiento que recuerda a la rutina de cargar un smartphone premium.
El proceso asegura que la batería esté al máximo para que el sistema de sensores funcione durante los 90 minutos y cualquier prórroga, sin riesgo de perder la señal o interrumpir la transmisión de datos.
Cada partido cuenta con aproximadamente 20 balones oficiales, todos debidamente cargados y sincronizados con la infraestructura tecnológica del estadio.
El balón debe cargarse antes de cada partido porque el sistema de sensores y transmisión de datos consume energía de forma continua mientras la pelota está en juego.
Cómo la tecnología ayudará a los árbitros
Cada vez que un futbolista toca el balón, el sistema interno registra el instante exacto del impacto y lo comunica de inmediato a los sistemas arbitrales. De este modo, la pelota se convierte en un aliado esencial para determinar offsides milimétricos, validar goles fantasmales o identificar infracciones inadvertidas.
La recopilación masiva de datos, a una velocidad de 500 Hz, permite resolver jugadas complejas en cuestión de milisegundos. El VAR, apoyado por hasta 12 cámaras en los estadios, utiliza la información enviada por el balón para precisar el momento en que el pie del jugador hace contacto con el cuero.
A pesar del despliegue tecnológico en la alta competencia, Adidas mantiene una clara distinción entre el balón utilizado en el Mundial y las versiones comerciales. Solo la TRIONDA Pro, empleada en los partidos oficiales, incorpora el chip y el sistema de sensores que requieren recarga eléctrica.
Las variantes destinadas al público conservan el diseño y las características de rendimiento, pero no incluyen la tecnología interna ni la necesidad de conectividad.
Esto significa que los balones que se venden en tiendas no requieren batería ni procesos de carga.
Fuente: Infobae
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