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viernes, julio 10, 2026

Científicos perforan 10 metros de hielo en un glaciar alpino y descubren un archivo climático de 2.000 años que podría desaparecer si continúa el deshielo en los Alpes


Durante casi dos mil años, un glaciar de los Alpes ha guardado la memoria de la atmósfera europea. Hoy, ese extraordinario archivo natural se está derritiendo antes de que los científicos puedan descifrar todos los secretos que aún permanecen atrapados en el hielo.

En la cima del Weißseespitze, una montaña de los Alpes orientales situada en la frontera entre Austria e Italia, un equipo internacional de científicos ha encontrado algo extraordinario: un registro de la historia ambiental de Europa comprimido en apenas diez metros de hielo. Durante siglos, cada nevada atrapó partículas del aire —metales, polvo, cenizas y restos de humo— que quedaron selladas en el glaciar como páginas de un libro climático. Ahora, ese «libro» está desapareciendo.

Un estudio científico reciente ha analizado un núcleo de hielo extraído de este glaciar alpino y ha reconstruido casi dos mil años de historia ambiental, desde la época del Imperio romano hasta la Edad Moderna. Tal y como ha revelado el trabajo publicado en la revista Frontiers in Earth Science, el hielo conserva rastros de contaminación atmosférica, incendios forestales, actividad minera e incluso grandes erupciones volcánicas que ocurrieron a cientos o miles de kilómetros de distancia.

Pero hay un problema urgente: el glaciar se está derritiendo rápidamente, y con él podría desaparecer una de las pocas bibliotecas naturales que aún conservan información detallada sobre la atmósfera europea anterior a la Revolución Industrial.

Un testigo de hielo que ha preservado siglos de historia ambiental

Los glaciares son mucho más que enormes masas de hielo. Cada invierno incorporan a su superficie diminutas partículas que viajan suspendidas en el aire: polvo transportado desde lugares remotos, cenizas expulsadas por volcanes, humo de grandes incendios o metales procedentes de antiguas explotaciones mineras. Año tras año, esas capas de nieve quedan sepultadas por nuevas nevadas y terminan compactándose, creando un archivo natural que conserva la evolución de la atmósfera con una precisión extraordinaria.

Ese proceso ha permitido que el glaciar Weißseespitze, situado a unos 3.500 metros de altitud en los Alpes orientales, acumule un registro excepcional del pasado. Para estudiarlo, los investigadores perforaron el hielo hasta alcanzar la roca sobre la que descansa el glaciar y extrajeron un núcleo de cerca de diez metros de longitud. Aunque pueda parecer una muestra modesta, en su interior se concentra una secuencia continua de casi dos mil años de historia ambiental.

Tal y como recoge el estudio, las capas más recientes corresponden a nieve caída entre los siglos XVI y XVII, mientras que el hielo situado en la base del núcleo se formó entre los últimos siglos de la República romana y el final del Imperio romano, aproximadamente entre el 349 a. C. y el 420 d. C. Cada estrato representa un momento concreto del pasado y conserva la composición de la atmósfera de aquella época.

Para determinar la antigüedad de cada una de esas capas, el equipo científico combinó diferentes técnicas de datación, entre ellas el análisis del isótopo radiactivo argón-39 y el radiocarbono. Gracias a este enfoque fue posible construir una cronología mucho más robusta y relacionar las variaciones químicas detectadas en el hielo con episodios de contaminación, cambios climáticos y acontecimientos naturales ocurridos a lo largo de casi veinte siglos.

La cumbre del Weißseespitze en 2023. Las zonas oscuras de la superficie evidencian un notable proceso de deshielo. Foto: Andrea Fischer

Metales medievales atrapados en el hielo

Uno de los descubrimientos más reveladores del estudio es la presencia de picos de metales como plomo, cobre, plata o arsénico en determinados periodos históricos. Estos elementos no aparecen en concentraciones constantes, sino que muestran aumentos claros en momentos concretos.

Tal y como ha adelantado el equipo científico, esos picos coinciden con fases de intensificación de la minería y la metalurgia en Europa durante la Edad Media.

Entre los siglos X y XIV, numerosas regiones de los Alpes y del centro de Europa experimentaron una intensa explotación de minerales, especialmente plata y cobre. Las operaciones de fundición liberaban a la atmósfera partículas metálicas que podían viajar largas distancias antes de depositarse sobre la nieve de los glaciares.

El hielo de Weißseespitze conserva precisamente esas señales. Las concentraciones elevadas de arsénico detectadas en el núcleo coinciden con periodos de intensa actividad minera en regiones históricas como los Alpes italianos, el Tirol o las montañas Harz en Alemania. El glaciar, por tanto, registra indirectamente la expansión económica y tecnológica de la Europa medieval.

Pero no todas las señales registradas en el hielo proceden de la actividad humana.

Las huellas de los incendios que marcaron la Edad Media

El núcleo de hielo también permitió identificar uno de los episodios más intensos de incendios registrados en los Alpes durante la Edad Media. Para ello, los investigadores buscaron la presencia de levoglucosano, una molécula que se libera cuando la madera se quema y que, al quedar depositada sobre la nieve, puede conservarse durante siglos en el interior del glaciar.

Los resultados muestran un aumento muy acusado de este compuesto alrededor del siglo XII. Para comprobar si esa señal respondía realmente a un incremento de la actividad incendiaria, el equipo comparó los datos del glaciar con registros obtenidos en turberas cercanas. La coincidencia fue evidente: ambos archivos naturales reflejan un notable incremento de partículas procedentes de la combustión durante el mismo periodo.

Según plantea el estudio, este episodio estaría relacionado con las condiciones del denominado Periodo Cálido Medieval, una etapa de temperaturas relativamente elevadas que se prolongó, aproximadamente, entre los siglos X y XIII. Las sequías recurrentes registradas durante esos siglos favorecieron la acumulación de vegetación seca y crearon un entorno mucho más propicio para la propagación de grandes incendios.

No obstante, los investigadores creen que la explicación va más allá del clima. Durante esos siglos aumentó la presencia humana en las regiones alpinas y se intensificó la transformación del paisaje. La expansión de la agricultura, la creación de nuevos pastizales y el uso del fuego para despejar terrenos forestales habrían contribuido a incrementar la cantidad de humo liberado a la atmósfera, una señal que terminó quedando atrapada en las sucesivas capas de nieve.

Un glaciar capaz de registrar erupciones ocurridas a miles de kilómetros

El hielo de Weißseespitze no solo conserva la huella de la actividad humana. También actúa como un extraordinario registro de algunos de los fenómenos naturales más violentos ocurridos durante la Edad Media: las grandes erupciones volcánicas.

Durante el análisis del núcleo, los investigadores identificaron varias capas con concentraciones anómalas de sulfatos y determinados metales, una combinación química característica de los aerosoles expulsados por los volcanes durante las erupciones explosivas. Estas partículas pueden permanecer largo tiempo en la atmósfera y recorrer miles de kilómetros impulsadas por las corrientes de aire antes de precipitar sobre la nieve.

Tal y como señala el estudio, varias de estas señales coinciden con episodios volcánicos documentados en otros registros paleoclimáticos del hemisferio norte, especialmente en torno al siglo XIII. La correspondencia entre archivos obtenidos en lugares muy distantes confirma que aquellas erupciones alteraron la composición de la atmósfera a escala continental y dejaron una huella química que todavía hoy permanece conservada en el hielo alpino.

Estos resultados ponen de manifiesto el enorme valor científico de los glaciares alpinos. Aunque su tamaño es mucho menor que el de las grandes masas de hielo de Groenlandia o la Antártida, son capaces de conservar información sobre fenómenos naturales ocurridos a cientos o incluso miles de kilómetros de distancia, convirtiéndose en un auténtico archivo de la historia atmosférica de Europa.

Investigadores de la Universidad Ca’ Foscari de Venecia y de la Academia Austriaca de Ciencias perforan un núcleo de hielo en el glaciar Weißseespitze, en los Alpes de Ötztal, durante una campaña científica realizada en 2018
Investigadores de la Universidad Ca’ Foscari de Venecia y de la Academia Austriaca de Ciencias perforan un núcleo de hielo en el glaciar Weißseespitze, en los Alpes de Ötztal, durante una campaña científica realizada en 2018. Foto: Andrea Fischer

Una biblioteca climática que se está derritiendo

Sin embargo, esta biblioteca natural podría desaparecer antes de que los científicos terminen de estudiarla.

Durante las campañas de investigación realizadas entre 2019 y 2024, el equipo volvió varias veces al glaciar para medir su evolución. Los resultados son preocupantes.

En apenas unos años, el espesor del hielo en el lugar de perforación se ha reducido drásticamente. Según los investigadores, se han perdido varios metros de hielo desde las primeras mediciones. Eso significa que capas enteras del archivo climático pueden haber desaparecido ya.

Los glaciares alpinos son especialmente sensibles al calentamiento global. Las proyecciones científicas indican que una parte significativa de los glaciares de los Alpes orientales podría desaparecer en las próximas décadas si las temperaturas siguen aumentando. Y cuando un glaciar se derrite, no solo se pierde hielo. También desaparece la información que contiene.

La memoria del clima de la Tierra

Los investigadores consideran que los glaciares de montaña son archivos únicos para comprender cómo era la atmósfera antes de la industrialización.

Los registros de hielo permiten distinguir entre la contaminación natural y la generada por las actividades humanas. En el caso de Weißseespitze, por ejemplo, el estudio sugiere que las emisiones humanas solo representaban una pequeña fracción del fondo natural de aerosoles antes de la era industrial.

Comparar esos niveles históricos con los actuales ayuda a dimensionar el impacto de la actividad humana moderna en la atmósfera. Por eso, muchos científicos consideran urgente extraer y conservar núcleos de hielo de glaciares que están desapareciendo. No se trata solo de estudiar el pasado. También de entender el futuro.

Referencias

  • New chemical signatures from Weißseespitze ice cores (Eastern Alps): pre-industrial pollution traces from Roman Empire to Early Modern Period, Frontiers in Earth Science (2026). DOI: 10.3389/feart.2026.1680019

Fuente informativa⁣

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