España tiene más de 80 universidades y una red creciente de investigadores, docentes y unidades de cultura científica que trabajan cada día para que el conocimiento no se quede encerrado en las aulas. Buena parte de esa labor, sin embargo, apenas recibe reconocimiento público. La Fundación Muy Interesante ha decidido cambiarlo con los I Premios Fundación MUY Interesante – Universidad y Divulgación, una convocatoria que aspira a construir la mayor red de divulgación universitaria de referencia en España. Su vicepresidente, el catedrático de Biología Celular y neurocientífico José Ramón Alonso, resume así el punto de partida: «La ciencia que no se comunica no existe para la sociedad que la financió».
Alonso, que ha sido rector de la Universidad de Salamanca y ha firmado decenas de libros de divulgación, sitúa el origen de los premios en una convicción compartida por la Fundación. «Nacen del compromiso con la cultura científica y con la sociedad, y de la vocación divulgativa de la revista, que queremos extender más allá del papel y de las pantallas», explica. El objetivo, añade, es doble: impulsar la transferencia social del conocimiento y reconocer a quienes lo hacen posible. «Queremos premiar a investigadores, docentes, profesionales y equipos capaces de acercar la ciencia y el pensamiento universitario a la gente mediante una divulgación clara, rigurosa y accesible». No es un gesto simbólico, insiste, sino una apuesta estratégica: poner en el mapa a las instituciones y a las personas que sostienen esa labor. Por eso la convocatoria se abre a personal docente e investigador, doctorandos, investigadores en formación, personal postdoctoral y también a equipos y proyectos colectivos.
Datos para tener a mano
- 8 Categorías: Salud y Bienestar, Ciencia y Tecnología, Medioambiente y Sostenibilidad, Historia, Humanidades y Cultura, Educación y Sociedad, Joven investigador/a divulgador/a, Mejor UCC+i.
- 1.000 € de dotación por categoría ganadora, más difusión editorial en Muy Interesante y la Fundación, visibilidad en redes e inclusión en la red de divulgación universitaria.
- Difusión editorial y visibilidad: Los trabajos ganadores tendrán presencia en las plataformas y canales de Muy Interesante y de la Fundación, que conectan cada mes con más de 37 millones de lectores, usuarios y seguidores en España.
- Cierre de inscripciones: 15 de septiembre de 2026.
Sacar la ciencia de los campus
La pregunta de fondo es por qué ese puente entre la universidad y el público resulta hoy tan necesario. Alonso no lo duda: «La investigación se queda con frecuencia encerrada en los campus, en publicaciones especializadas de difícil acceso para el ciudadano común». Y el contexto agrava el problema. «En un momento en el que la desinformación científica prolifera y la confianza pública en la ciencia fluctúa, lograr que el conocimiento circule libremente hacia la sociedad no es un lujo: es una necesidad democrática». La ciencia financiada con fondos públicos, defiende, debe rendir cuentas «no solo en forma de artículos científicos, sino en el entendimiento de la gente».
«Divulgar no es un lujo: es una necesidad democrática»
Ahí es donde la Fundación reivindica un papel de catalizador. Con más de 37 millones de lectores, usuarios y seguidores, Muy Interesante quiere usar su alcance para dar visibilidad a quienes normalmente no la tienen. «No solo premiamos: visibilizamos a quienes consiguen que la ciencia llegue a la calle, a través de los medios, las redes, los podcasts o los programas educativos», señala Alonso, que reivindica de forma expresa a las Unidades de Cultura Científica y de la Innovación (UCC+i) impulsadas por la FECYT, «cuya labor pocas veces recibe el reconocimiento público que merece».
Impacto real, no currículum
¿Y qué se valora, más allá del currículum? Alonso resume el criterio en tres dimensiones. La primera es la capacidad de conectar con audiencias no especializadas: «El trabajo debe trascender el ámbito académico y llegar a los medios, a los colegios, a los ciudadanos. No premiamos la investigación especializada, sino la transferencia social del conocimiento». La segunda es el equilibrio entre claridad y rigor, «que es lo difícil». Y la tercera, el impacto demostrable: proyectos o campañas «que hayan generado un efecto real, medible en alcance, implicación o transformación». Un apartado le resulta especialmente querido, el de la categoría joven. «La divulgación científica en España necesita relevo generacional, voces nuevas que lleguen a públicos que no siempre alcanzan los medios tradicionales. Reconocer ese talento antes de que se consolide es una declaración de intenciones sobre el futuro de la comunicación científica en el país».
«No premiamos la investigación especializada, sino la transferencia social del conocimiento»
El diagnóstico de los obstáculos es igual de directo. El primero, dice, es la falta de reconocimiento institucional: «En muchas universidades la divulgación se sigue viendo como una actividad secundaria, sin el valor académico de una publicación especializada, cuando debería estar entre las prioridades de cualquier grupo científico». A ello suma la brecha entre lenguajes —«el lenguaje académico está diseñado para la precisión entre pares, no para la comprensión pública, y traducir sin traicionar es un arte muy poco reconocido»—, la fragmentación de esfuerzos que quedan confinados a los canales de cada universidad y la falta de recursos de las UCC+i y de los divulgadores individuales. Frente a eso, los premios ofrecen una respuesta tangible: cada categoría incluye una dotación de 1.000 euros, difusión editorial en Muy Interesante y en la Fundación, visibilidad en redes y acceso a una audiencia de más de 37 millones de personas. «Al premiar a la vez a instituciones y a personas, se crea un ecosistema en el que la divulgación deja de ser marginal para convertirse en una estrategia valorada», resume.
Un mensaje para quien divulga desde la sombra
El mensaje final de Alonso va dirigido a quienes divulgan sin foco. «Si tu labor de comunicación no aparece en los rankings de impacto académico, pero sí en las aulas, en los medios, en las redes o en las comunidades locales, esta convocatoria es para ti». No se trata, subraya, de tener más citas, «sino de ser quien ha logrado que un niño entienda la evolución humana, que una comunidad rural se implique en la conservación de su entorno o que una persona con dudas sobre las vacunas vuelva a confiar en lo que dicen los científicos». Y remata con la idea que abre la entrevista y que resume su convicción: «El conocimiento no ocupa lugar, pero necesita que alguien lo saque de los campus y lo lleve a la calle».
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Fuente informativa
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