El acompañamiento de un dietista especializado es fundamental para ajustar la ingesta de calcio y oxalatos, para prevenir la recurrencia de cálculos renales.
Más allá de buscar consejos en redes sociales o llevar a cabo una investigación propia, cuando una persona presenta un cuadro de enfermedad renal, es clave contar con el apoyo de un dietista especializado en el cuidado de la nefrolitiasis.
Este profesional se encarga de evaluar al paciente y observar los factores de riesgo nutricional mediante la valoración de la ingesta dietética, proporcionando recomendaciones terapéuticas basadas en dichos riesgos.
Un estudio de Clinical Nutrition Research, publicado por la Biblioteca Nacional de Medicina de los EE.UU., destaca que la valoración dietética es crucial tanto para el tratamiento como para la prevención de la formación de cálculos.
“El dietista debe evaluar la ingesta de calcio, oxalatos, sodio y proteínas (tanto animales como vegetales), así como el uso de suplementos dietéticos y líquidos, ya que estos pueden favorecer o inhibir la formación de cálculos. Es especialmente importante cuantificar la ingesta de líquidos para planificar la dieta terapéutica”, señala la investigación.
Cómo monitorear la alimentación de forma efectiva
Los especialistas utilizan diversos métodos de evaluación dietética para obtener un panorama real del paciente:
- Recordatorio de 24 horas.
- Registro de alimentos.
- Cuestionario de frecuencia de consumo.
Estos métodos permiten evaluar la ingesta dietética, la cual debe contrastarse con un análisis de orina. Esta combinación es la mejor manera de identificar las causas de los cálculos renales y prevenir su recurrencia.
El estudio indica que la evaluación más apropiada para pacientes con cálculos es el registro de alimentos realizado durante una recolección de orina de 24 horas, así como uno o dos días previos a dicha recolección. Este registro debe analizarse detalladamente para evaluar el consumo de proteínas, sodio, potasio, calcio, fósforo, magnesio, ácido úrico, oxalato y líquidos.

¿Puede una “dieta saludable” afectar tus riñones?
A veces, lo que consideramos saludable puede ser contraproducente si no está personalizado. Un caso publicado por BMJ Journals presenta a una paciente que desarrolló una dieta alta en oxalatos tras seguir una tendencia popular para la salud digestiva.
La paciente inició un régimen para aliviar intolerancias alimentarias y el síndrome de intestino irritable (SII), que recomendaba eliminar ciertos grupos y priorizar el consumo masivo de verduras, frutos secos y semillas. Como consecuencia, consumió aproximadamente cinco veces la cantidad típica de oxalato diaria.
“Ingirió cerca de 150 g de almendras al día y seis cucharadas de semillas de chía, lo que finalmente le causó un daño renal”, explica el estudio.
El riesgo de la oxalosis y los “superalimentos”
Los expertos advierten que, aunque los alimentos con alto contenido de oxalatos son nutritivos, su exceso puede derivar en oxalosis. Las revisiones clínicas han encontrado asociaciones entre casos de daño renal y el consumo excesivo de:
- Espinacas y col rizada (kale).
- Batidos verdes y cacao en polvo.
- Frutos secos y leches vegetales.
- Suplementos de vitamina C.
En el caso mencionado, la paciente logró una recuperación parcial gracias a la restricción del consumo de oxalato, un aumento drástico en la hidratación oral y el uso de acetato de calcio para fijar el oxalato intestinal. Esto refuerza una máxima de la nutrición científica: el equilibrio es la clave, y lo que es saludable para uno, puede ser riesgoso para otro sin la guía profesional adecuada.
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