La Arquidiócesis de Nueva York podría verse obligada a declararse en bancarrota si no logra reunir cientos de millones de dólares destinados a compensar a cerca de 1,700 personas que aseguran haber sido víctimas de abuso sexual cuando eran menores por parte de sacerdotes y personal laico.
Durante una reunión de emergencia realizada el 17 de abril en el St. Joseph College and Seminary, en Yonkers, se advirtió a los párrocos que los esfuerzos de ahorro y la venta de activos no han sido suficientes para cubrir el volumen de reclamaciones, informó New York Post.
Lejos de reunir el dinero para las compensaciones
En los últimos dos años, la arquidiócesis habría vendido propiedades por unos $800 millones de dólares. Sin embargo, incluso con un fondo de $300 millones de dólares destinado a acuerdos con víctimas, la cifra estaría lejos de alcanzar un posible arreglo global.
En ese contexto, a los sacerdotes se les habría planteado la posibilidad de aportar recursos de sus propias parroquias para reunir hasta $400 millones de dólares adicionales. De no lograrse esa meta, la institución que abarca millones de fieles en Manhattan, El Bronx, Staten Island y varios condados del norte del estado entraría en un proceso de bancarrota.
Según testigos citados por Our Town, algunos líderes religiosos describieron la alternativa como extrema. “Esa es la opción más drástica. Sería un desastre para la arquidiócesis”, señaló uno de los religiosos presentes.
El plan interno contempla que algunas parroquias podrían enfrentar contribuciones de seis cifras o incluso millones de dólares. También se menciona que escuelas católicas con fondos propios podrían verse afectadas por el esquema de recaudación.
Una fuente consultada por el medio describió el proceso como altamente intrusivo en las finanzas locales. “Van a revisar los libros de cada parroquia y decidir cuánto debe aportar cada una”, afirmó.
Otro sacerdote agregó que el sistema no sería plenamente equitativo.
Entre las ventas de activos recientes destaca la del Terence Cardinal Cooke Center, un edificio de 20 pisos ubicado en la Primera Avenida de Manhattan, vendido por $103 millones de dólares a un desarrollador que planea ampliarlo y convertirlo en viviendas.
El arzobispo Ronald Hicks, quien asumió el liderazgo de la arquidiócesis hace dos meses tras el retiro del cardenal Timothy Dolan, no participó en la reunión de emergencia. La supervisión del encuentro estuvo a cargo del obispo Edmund Whalen, recientemente nombrado vicario general.
La arquidiócesis ha mantenido conversaciones con su aseguradora Chubb Ltd. sobre la posibilidad de un acuerdo global por las reclamaciones, que podría alcanzar hasta $2,000 millones de dólares, según documentos citados por Bloomberg y presentados ante la Corte Suprema de Manhattan.
De acuerdo con New York Post, los demandantes, que representan a más del 80% de los afectados, han planteado una cifra de compensación que la iglesia considera excesiva, aunque reconoce que podría alcanzarse un acuerdo por un monto menor tras análisis internos.
La institución también enfrenta una disputa legal con Chubb, que sostiene que no debería cubrir los reclamos debido a presuntos encubrimientos previos por parte de la jerarquía eclesiástica, algo que la arquidiócesis rechaza.
El caso de Nueva York se suma a otros procesos similares en Estados Unidos. En 2024, la Arquidiócesis de Los Ángeles acordó un pago histórico de $880 millones de dólares para resolver más de 1,300 denuncias por abuso sexual infantil.
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