Científicos descubren en Teruel el fósil que adelanta 3 millones de años el origen evolutivo conocido de la familia de las comadrejas


Una pequeña mandíbula hallada en Aragón revela que estos ágiles depredadores surgieron mucho antes de lo que creía la ciencia.

Un fósil encontrado en España ha adelantado millones de años el origen de las comadrejas modernas. Esa es la conclusión principal de un estudio recién publicado que sitúa a estos ágiles cazadores mucho antes de lo que se creía.

No parece gran cosa a simple vista. Apenas una pieza mandibular, diminuta, discreta, una de esas reliquias que pueden pasar décadas en una colección científica sin llamar demasiado la atención. Sin embargo, en ocasiones la historia natural cambia gracias a restos así: pequeños, silenciosos y extraordinariamente elocuentes.

El hallazgo procede del yacimiento de Las Casionas, en Teruel, una provincia española convertida desde hace años en referencia para la paleontología de mamíferos. Allí aparecieron en los años noventa varios fósiles recuperados por equipos del Museo Nacional de Ciencias Naturales. Parte de ese material seguía pendiente de revisión detallada.

Eso fue precisamente lo que hicieron ahora investigadores de la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad de Valencia, la Universidad de Zaragoza y otros centros internacionales. Tal y como ha adelantado la Universidad de Valencia en un comunicado, una nueva inspección del material permitió detectar que aquella mandíbula pertenecía a un animal desconocido para la ciencia.

Un depredador minúsculo en un mundo cambiante

Para entender la importancia del hallazgo conviene viajar al final del Mioceno, hace unos 6,5 millones de años. Europa vivía entonces importantes transformaciones ambientales: expansión de espacios abiertos, cambios climáticos y auge de pequeños roedores. Ese escenario creó oportunidades para cazadores rápidos, ligeros y capaces de entrar en madrigueras.

Los científicos sospechaban desde hace tiempo que algo así pudo impulsar la evolución de las comadrejas. Faltaban, sin embargo, pruebas fósiles claras. Hasta ahora, los restos más antiguos aceptados de este grupo procedían de yacimientos de Polonia y Alemania con unos 3,5 millones de años de antigüedad.

Los investigadores compararon un fragmento de mandíbula de Galanthis baskini (arriba) con una mandíbula completa de la comadreja menor (abajo). Una moneda de un céntimo de euro sirve como referencia de escala. Foto: Alberto Valenciano

Eso dejaba un enorme vacío temporal. ¿Dónde estaban los primeros miembros del linaje? ¿Cuándo surgieron realmente sus cuerpos alargados y su estrategia de caza especializada? Durante décadas, esas preguntas quedaron abiertas.

Para responderlas, el equipo combinó anatomía comparada clásica con escaneos mediante microtomografía computarizada. Esa tecnología permite observar el interior de dientes y huesos sin dañarlos, reconstruyendo detalles invisibles desde fuera.

Este fósil adelanta la presencia conocida de las comadrejas modernas en Europa.

La pieza que cambia la cronología

El resultado fue contundente: la mandíbula pertenece a una nueva especie y a un nuevo género bautizado Galanthis baskini. Tal y como ha revelado el estudio publicado en Palaeontology, este animal adelanta en unos tres millones de años el origen conocido de la subfamilia Mustelinae, donde hoy se incluyen comadrejas, hurones y visones.

En otras palabras, la historia evolutiva de este grupo prácticamente se duplica.

Los investigadores calculan que pesaría unos 134 gramos, una cifra comparable a la de la actual comadreja común pequeña, uno de los carnívoros más diminutos del planeta. Lo más llamativo es que ya presentaba dientes adaptados a una dieta claramente carnívora, especializada en capturar pequeñas presas.

Eso significa que el “modelo comadreja” —tamaño reducido, agilidad extrema y eficacia depredadora— ya estaba en marcha hace millones de años.

Un diminuto depredador hallado en España acaba de duplicar la cronología evolutiva de la familia de las comadrejas
Un diminuto depredador hallado en España acaba de duplicar la cronología evolutiva de la familia de las comadrejas. Foto: Istock

La reducción de tamaño pudo ser una adaptación para perseguir pequeñas presas en madrigueras y grietas.

España, clave para entender la evolución europea

El descubrimiento vuelve a situar a Aragón como uno de los grandes archivos fósiles de Europa. No solo por la abundancia de restos, sino porque muchos materiales históricos aún guardan información inédita. A veces no hace falta excavar más: basta con mirar mejor lo que ya se había encontrado.

El trabajo también revisa otro fósil hallado en China y lo reorganiza dentro del árbol evolutivo de los mustélidos, afinando las relaciones entre comadrejas, nutrias y otros parientes actuales. Es una pista de que la expansión de este grupo fue más compleja y antigua de lo supuesto.

Queda una gran pregunta pendiente: cómo era el cuerpo completo de aquellos primeros cazadores. Los especialistas sueñan con encontrar algún día un esqueleto casi entero que permita medir con precisión cuándo apareció su característica silueta alargada.

De momento, una pequeña mandíbula de Teruel ya ha hecho suficiente ruido científico. Ha demostrado que, en paleontología, lo diminuto también puede ser gigantesco.

Referencias

  • Alberto Valenciano et al, Oldest evidence of a weasel reveals a Miocene origin of the Mustelinae (Mammalia, Carnivora), Palaeontology (2026). DOI: 10.1111/pala.70055

Fuente informativa⁣

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