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jueves, junio 4, 2026

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Descubren que Júpiter pudo decidir el origen de la vida en la Tierra hace 4.500 millones de años 


Un nuevo estudio revela que el gigante gaseoso no solo moldeó la arquitectura del Sistema Solar, sino también el reparto de fósforo y nitrógeno, dos elementos esenciales para la aparición de la vida.

Un equipo de científicos ha confirmado que la Tierra pudo obtener gran parte de su fósforo y nitrógeno —dos ingredientes fundamentales para la biología— desde el Sistema Solar interior, y que la formación de Júpiter desempeñó un papel decisivo en ese proceso hace más de 4.500 millones de años.  La investigación, publicada en la revista Science Advances, plantea una visión diferente sobre el origen de los elementos esenciales para la vida. 

Durante años, muchos modelos sugerían que una parte importante de estos compuestos habría llegado desde regiones externas del Sistema Solar mediante meteoritos primitivos. Sin embargo, los nuevos datos apuntan a un escenario distinto: la Tierra habría heredado gran parte de estos materiales de objetos formados mucho más cerca del Sol

Y en el centro de esta historia aparece un protagonista inesperado. Júpiter, el planeta más masivo del Sistema Solar, pudo actuar como una gigantesca barrera gravitatoria que alteró el flujo de materiales químicos durante la formación de los planetas. 

El rastro químico escondido en los meteoritos más antiguos

Para reconstruir esta historia, los investigadores analizaron dos tipos de meteoritos: los meteoritos de hierro y las condritas. Ambos son auténticas cápsulas del tiempo que conservan información sobre las primeras etapas de formación planetaria. 

Los meteoritos de hierro proceden de una primera generación de planetesimales, los bloques primitivos que dieron origen a los planetas. Las condritas, por su parte, se formaron entre dos y tres millones de años después, cuando el Sistema Solar ya había comenzado a evolucionar. 

Los meteoritos de hierro proceden de una primera generación de planetesimales, los bloques primitivos que dieron origen a los planetas.

El equipo examinó especialmente la relación entre fósforo y nitrógeno (P/N), dos elementos fundamentales para la química biológica. El fósforo forma parte del ADN, del ARN y de las moléculas que almacenan energía en las células, mientras que el nitrógeno es esencial para aminoácidos y proteínas. 

Lo sorprendente fue descubrir que los patrones químicos eran completamente distintos entre ambas generaciones de planetesimales. En los objetos más antiguos, la proporción de fósforo respecto al nitrógeno aumentaba hacia las regiones externas del Sistema Solar. Pero en los cuerpos más jóvenes sucedía exactamente lo contrario. Ese cambio tan radical exigía una explicación.

Toda la vida en la Tierra necesita los mismos elementos: carbono, hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, fósforo y azufre (CHNOPS). Estos elementos provienen del espacio, nacieron en el interior de las estrellas y se dispersaron en nubes de gas y polvo. La gravedad provocó que este material se agrupara, formando nuevas estrellas y objetos más pequeños como los planetas. NASA

Cuando Júpiter se convirtió en una barrera cósmica

Los modelos geoquímicos desarrollados por el equipo sugieren que, durante los primeros millones de años, existió un flujo de material desde las regiones internas hacia las externas del disco protoplanetario. Este movimiento habría enriquecido las zonas lejanas en fósforo respecto al nitrógeno. Pero entonces nació Júpiter.

A medida que el gigante gaseoso acumulaba masa, su influencia gravitatoria crecía de forma extraordinaria. Su presencia comenzó a dificultar el intercambio de materiales entre las regiones internas y externas del Sistema Solar. 

A medida que el gigante gaseoso acumulaba masa, su influencia gravitatoria crecía de forma extraordinaria.

El resultado fue una auténtica reorganización química. Cuando apareció la segunda generación de planetesimales, las regiones internas conservaron mayores proporciones de fósforo respecto al nitrógeno, mientras que las zonas exteriores quedaron relativamente empobrecidas. 

Según el investigador principal Rajdeep Dasgupta, de la Universidad Rice, la historia de crecimiento de Júpiter parece haber sido determinante para establecer la distribución de los ingredientes químicos necesarios para que surjan mundos habitables. El hallazgo abre además una pregunta fascinante: ¿podrían existir planetas parecidos a la Tierra en sistemas planetarios que carezcan de un gigante similar a Júpiter? Pero hay un detalle aún más intrigante.

La Tierra quizá no necesitó ayuda del Sistema Solar exterior

Durante décadas, numerosos modelos propusieron que gran parte de los compuestos esenciales para la vida llegaron a la Tierra mediante objetos procedentes de regiones lejanas, más allá de la órbita de Júpiter. Estas zonas frías eran consideradas auténticos almacenes de materiales volátiles. Sin embargo, los nuevos cálculos cuentan otra historia.

Al comparar la firma química actual de la Tierra con la observada en distintos tipos de planetesimales, los investigadores descubrieron que la composición terrestre encaja mejor con materiales originados en el Sistema Solar interior. En otras palabras, la mayor parte del fósforo y del nitrógeno que hoy forman parte de todos los seres vivos podría haber estado cerca de nuestro planeta desde el principio.

Al comparar la firma química actual de la Tierra con la observada en distintos tipos de planetesimales, los investigadores descubrieron que la composición terrestre encaja mejor con materiales originados en el Sistema Solar interior.

El autor principal del estudio, Debjeet Pathak, sostiene que los resultados no requieren una contribución importante de condritas procedentes de las regiones externas para explicar el inventario terrestre de estos elementos esenciales. 

La implicación es enorme. Si se confirma este escenario, la habitabilidad de un planeta podría depender no solo de su posición respecto a su estrella, sino también de la presencia temprana de gigantes gaseosos capaces de reorganizar el flujo de materiales químicos en sus sistemas planetarios. 

Como piezas invisibles movidas sobre un tablero cósmico, el fósforo y el nitrógeno recorrieron miles de millones de kilómetros antes de quedar atrapados en el planeta que acabaría albergando océanos, continentes y vida. Y quizá, mucho antes de que apareciera la primera célula, Júpiter ya estaba ayudando a escribir el prólogo de esa historia.

Referencias

  • Pathak, Debjeet, et al. “Phosphorus-Nitrogen Systematics of First-Generation Planetesimals Constrain Life-Essential Element Delivery to Earth.” Science Advances (2026).https://doi.org/10.1126/sciadv.aed8749.
  • Gronstal, Aaron. “NASA Finds New Way Earth May Have Received Elements Needed for Life.” NASA, 3 de junio de 2026. (NASA Science)

Fuente informativa⁣

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