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jueves, mayo 21, 2026

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Un telescopio de 4.400 toneladas podría revelar 50 millones de galaxias ocultas tras el polvo del universo y cambiar lo que sabemos del cosmos 


Un nuevo observatorio europeo pretende localizar hasta 50 millones de galaxias invisibles bajo nubes cósmicas de polvo y cambiar para siempre nuestra visión del universo.

Un equipo internacional de astrónomos ha confirmado que el futuro telescopio AtLAST podría detectar hasta 50 millones de galaxias ocultas bajo inmensas nubes de polvo cósmico, una región prácticamente invisible para los telescopios convencionales. Además, por si fuera poco, este proyecto liderado desde Europa promete además algo inédito: funcionar casi exclusivamente con energías renovables.

La idea parece salida de una novela de ciencia ficción. Un gigantesco ojo de 50 metros de diámetro instalado a más de 5.000 metros de altura en el desierto de Atacama, en Chile, capaz de observar longitudes de onda que hoy apenas exploramos. Allí, donde el aire es tan seco que el cielo parece cristal líquido, los científicos esperan descubrir la mitad perdida del universo.

Porque hay un problema inquietante: gran parte del cosmos permanece escondido tras enormes cantidades de polvo interestelar. Y eso significa que nuestra imagen actual del universo podría estar profundamente incompleta.

Un gigantesco ojo de 50 metros de diámetro instalado a más de 5.000 metros de altura en el desierto de Atacama.

La mitad del universo está escondida… y apenas empezamos a verla

Los astrónomos llevan décadas observando el cielo con telescopios ópticos y radiotelescopios, pero existe una barrera casi fantasmal que limita nuestra visión: el polvo cósmico. Estas partículas se concentran especialmente en el centro de las galaxias y bloquean gran parte de la luz visible. Según explican los investigadores del proyecto AtLAST, aproximadamente la mitad de la luz emitida por las galaxias del universo permanece enterrada bajo estas nubes opacas.

Ahí entra en juego la astronomía submilimétrica, una técnica capaz de detectar radiación situada entre las ondas de radio y el infrarrojo. Gracias a ella, instrumentos como Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA) ya han permitido observar regiones donde nacen estrellas y planetas. Pero hay un detalle que desconcierta a los científicos: ALMA es extremadamente preciso, aunque demasiado “estrecho” para cartografiar el universo completo.

Tony Mroczkowski, uno de los responsables del proyecto, compara su funcionamiento con un microscopio. Puede analizar regiones diminutas con enorme detalle, pero no sirve para crear mapas globales del cielo. AtLAST pretende solucionar precisamente ese vacío.

Puede analizar regiones diminutas con enorme detalle, pero no sirve para crear mapas globales del cielo.

El nuevo telescopio podría capturar en una sola observación un área equivalente a 16 lunas llenas, algo miles de veces superior al campo de visión actual de ALMA. La diferencia sería revolucionaria. En lugar de estudiar objetos aislados, AtLAST podría construir un auténtico censo cósmico de galaxias cubiertas por polvo, revelando estructuras jamás observadas. Y eso podría cambiar nuestra comprensión de cómo evolucionó el universo desde sus primeros miles de millones de años.

Un monstruo de 4.400 toneladas impulsado por energía limpia

La dimensión técnica del proyecto resulta casi tan impresionante como sus objetivos científicos. El futuro AtLAST tendría una estructura gigantesca: un plato principal de 50 metros formado por paneles de aluminio y una compleja base de acero que, en conjunto, alcanzaría unas 4.400 toneladas de peso. Además, incorporaría un espejo secundario de 12 metros, mayor que muchos telescopios completos actualmente en funcionamiento.

Todo ello deberá operar en condiciones extremas, en uno de los lugares más inhóspitos del planeta. El desierto de Atacama ofrece una ventaja decisiva: una atmósfera extremadamente seca y fina que permite observar el universo con una claridad excepcional. Sin embargo, levantar una infraestructura tan gigantesca en un entorno remoto plantea otro desafío enorme: la energía.

Y aquí aparece uno de los aspectos más sorprendentes del proyecto. Los investigadores pretenden que AtLAST funcione prácticamente sin combustibles fósiles mediante un sistema híbrido de energía renovable.

La propuesta incluye:

  • energía solar,
  • almacenamiento mediante baterías avanzadas,
  • sistemas de hidruro metálico,
  • y recuperación de energía cinética.

Este último punto recuerda al funcionamiento de los coches híbridos. Cuando el telescopio reduzca velocidad tras moverse, parte de su energía mecánica será transformada nuevamente en electricidad. La astronomía del futuro no solo quiere explorar el universo: también intenta hacerlo sin agravar la crisis climática.

Cuando el telescopio reduzca velocidad tras moverse, parte de su energía mecánica será transformada nuevamente en electricidad.

Los responsables del proyecto incluso estudian fabricar el acero y el aluminio usando energía de bajas emisiones para minimizar la huella de carbono desde el origen de la construcción. La ambición es enorme. No se trata únicamente de crear un telescopio más potente, sino de redefinir cómo deben construirse las grandes infraestructuras científicas del siglo XXI.

El telescopio que podría encontrar galaxias invisibles y pistas sobre la vida

Las capacidades científicas de AtLAST podrían abrir una nueva era en astronomía. Uno de sus grandes objetivos será resolver el llamado “límite de confusión”, un fenómeno que impide distinguir galaxias individuales cuando demasiadas fuentes luminosas aparecen mezcladas detrás del polvo cósmico. Actualmente, los astrónomos detectan señales luminosas procedentes de esas regiones, pero no saben cuántas galaxias reales se esconden allí. Podría tratarse de una… o de miles.

AtLAST promete atravesar esa niebla. Los investigadores creen que el telescopio permitirá identificar enormes reservas de gas frío y polvo interestelar, materiales esenciales para la formación de estrellas y planetas. También podría ayudar a estudiar mejor la materia oscura y la energía oscura, dos de los mayores misterios de la física moderna.

Pero hay algo todavía más fascinante. El observatorio será capaz de analizar moléculas complejas presentes en nubes interestelares, algunas potencialmente relacionadas con los ingredientes químicos necesarios para la vida. En otras palabras, podría acercarnos un poco más a responder una de las preguntas más antiguas de la humanidad: cómo surge la vida en el universo.

El observatorio será capaz de analizar moléculas complejas presentes en nubes interestelares, algunas potencialmente relacionadas con los ingredientes químicos necesarios para la vida.

Los científicos también esperan detectar fenómenos transitorios jamás observados, eventos fugaces que solo emiten radiación submilimétrica y que podrían estar pasando desapercibidos en este mismo instante. Porque quizá el mayor descubrimiento de AtLAST sea precisamente aquello que todavía ni siquiera imaginamos.

En cierto modo, el telescopio representa algo profundamente humano: la necesidad de iluminar lo oculto. Mientras la Tierra observa sus propios límites climáticos y tecnológicos, una gigantesca estructura de acero y aluminio podría empezar a revelar, por fin, la parte invisible del cosmos. Y puede que, al mirar esas galaxias enterradas bajo polvo ancestral, terminemos descubriendo también algo sobre nosotros mismos.

Referencias

  • Cicone, Claudia, et al. “AtLAST2: The Atacama Large Aperture Submillimeter Telescope Project.” Proyecto internacional de desarrollo astronómico, 2025.
  • O’Callaghan, Jonathan. “AtLAST, a telescope that could reveal the missing half of the universe.” Horizon: The EU Research & Innovation Magazine, 2025.

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