Santiago. – Cuatro años después de la demolición de la escuela en la comunidad de El Aguacate, ubicada en Jacagua, los estudiantes aún reciben clases en una iglesia prestada. Esta situación ha generado constantes interrupciones en su proceso educativo, lo que ha llevado a la comunidad a expresar su preocupación.
Los residentes de El Aguacate han denunciado que, a pesar de las reuniones, protestas y visitas de funcionarios, la construcción del nuevo plantel escolar aún no ha comenzado. Esta inacción ha dejado a los estudiantes en una situación precaria.
El sacerdote Elvis Bautista ha criticado la demora en la construcción de un centro educativo que solo requiere cuatro aulas. «Es lamentable que un gobierno no tenga la capacidad necesaria para construir una escuelita de cuatro aulas, que es lo que estamos pidiendo», manifestó Bautista.
Clases interrumpidas por actividades religiosas
Los estudiantes reciben docencia en la iglesia de la comunidad, lo que ha creado un ambiente caótico. Las actividades religiosas obligan frecuentemente a suspender las clases, lo que afecta el aprendizaje de los niños.
Bautista también aseguró que los representantes comunitarios han acudido en múltiples ocasiones al distrito educativo y han sostenido encuentros con autoridades del Ministerio de Educación, incluyendo visitas de varios ministros, sin obtener resultados concretos. «Siempre recibimos la misma promesa», afirmó.
Un llamado urgente a la acción
La comunidad de El Aguacate ha sido históricamente productiva, con numerosos profesionales como médicos, abogados y sacerdotes. Por ello, la ausencia de un centro educativo adecuado es considerada injustificable.
Padres y residentes expresan su agotamiento por la prolongada espera. «Exigimos que el Gobierno construya la escuela, porque los niños están recibiendo clases en la iglesia y ya no soportamos más», expresó María del Carmen Colón, una residente de la comunidad.
Colón indicó que las condiciones actuales afectan tanto el desarrollo de la docencia como las actividades religiosas de la comunidad. «Cuando están celebrando misa, hay que detener una actividad para que los niños puedan recibir clases», denunció.
Los habitantes de El Aguacate reiteran su llamado al Gobierno y al Ministerio de Educación para que inicien cuanto antes la construcción del plantel escolar, poniendo fin a una espera que ya supera los cuatro años.
Fuente informativa
#Cuatro #años #después #demolición #estudiantes #Aguacate #siguen #recibiendo #clases #una #iglesia


