El auge del “facelift”: todo lo que debes saber antes de considerar un estiramiento facial

El Dr. David Shafer explica los puntos básicos a tomar en cuenta a la hora de hacerse una cirugía plástica del rostro

El estiramiento facial o facelift se ha convertido en uno de los procedimientos estéticos más comentados en redes sociales y clínicas de cirugía plástica. Desde técnicas como el “deep plane facelift” hasta pacientes cada vez más jóvenes interesados en rejuvenecer su apariencia, el tema genera curiosidad, dudas y también desinformación. 

Para entender mejor cuándo realmente se recomienda esta cirugía, cuáles son sus límites y qué riesgos existen, conversamos con el Dr. David Shafer, cirujano plástico doblemente certificado y fundador de Shafer Clinic, reconocido por su enfoque personalizado en cirugía estética facial.

El Dr. David Shafer está al frente de Shafer Clinic Fifth Avenue en Manhattan, Nueva York./Cortesía

¿Cuál considera que es la edad adecuada para comenzar a pensar en un estiramiento facial?

Dr. David Shafer: La edad promedio de las personas que pueden beneficiarse de un facelift probablemente está entre los 45 y 65 años. Todo depende de la anatomía y de las preocupaciones específicas de cada paciente. Algunas personas no tienen mucha pérdida de volumen o envejecimiento marcado en ciertas áreas, pero sí les preocupa el cuello o la parte inferior del rostro.

Una de las cosas que les digo a mis pacientes es que, si se miran en el espejo y comienzan a levantarse la piel con las manos para verse “más jóvenes”, generalmente eso es algo que solo la cirugía puede corregir realmente. 

También es importante recordar que “facelift” es un término muy general. Hay distintas áreas del rostro: el cuello, la parte inferior de la cara, el tercio medio y la parte superior. Cada una envejece de forma distinta y el tratamiento debe personalizarse.

Algunos médicos consideran que hacer solo una parte del rostro —por ejemplo, el tercio inferior o el cuello— no siempre es buena idea porque otras áreas seguirán envejeciendo. ¿Qué opina?

Dr. David Shafer: Es un punto muy válido. En pacientes más jóvenes o personas que genéticamente tienen un cuello más débil, a veces se puede hacer solo un lifting de cuello y tercio inferior. Pero en la mayoría de los casos, un facelift integral ofrece un resultado más armónico y duradero.

Si solo se trata una zona y se ignora otra, el área no tratada continuará envejeciendo y puede terminar desentonando con el resto del rostro. Por eso, un enfoque más completo suele ofrecer mejores resultados generales.

El cuello es una de las zonas por la que una gran cantidad de personas recurren al “lift”./Cortesía Dr. Shafer

¿Qué técnicas son las más utilizadas actualmente y cuáles considera que dan mejores resultados?

Dr. David Shafer: El “deep plane facelift” es una de las técnicas más comentadas actualmente. La razón es que trabaja estructuras más profundas debajo de la piel en lugar de simplemente tensar la superficie. Eso permite resultados más naturales y movimientos faciales más auténticos.

La clave está en entender bien la anatomía y elegir la técnica correcta para cada paciente. El objetivo es que la persona se vea rejuvenecida y descansada, no “estirada” artificialmente. Un buen facelift debe devolver contornos juveniles sin cambiar la esencia del rostro.

¿Cuánto duran normalmente los resultados? 

Dr. David Shafer: Eso depende mucho de la calidad de la piel, del estado de salud general y de cómo la persona se haya cuidado con el paso de los años. Para muchas personas, un facelift es una cirugía que se realizan una sola vez en la vida, pero hay pacientes muy comprometidos con mantener su apariencia y pueden considerar otro procedimiento cada 10 o 15 años.

También hay que entender que la cirugía solo corrige la parte estructural del envejecimiento. No reemplaza el cuidado de la piel ni el mantenimiento diario. Es importante llevar una vida saludable, tener buena alimentación y seguir una rutina de cuidado facial.

Tratamientos como faciales, láseres y dispositivos de energía ayudan a mantener la calidad de la piel y la firmeza. El Botox también ayuda a disminuir la tensión muscular y puede complementar el resultado quirúrgico. No es cirugía versus tratamientos no invasivos; normalmente es una combinación de ambos.

¿Cuándo dejan de ser suficientes el Botox, los rellenos y los dispositivos de energía? 

Dr. David Shafer: Llega un punto en el que los tratamientos no quirúrgicos solo pueden hacer hasta cierto nivel. El Botox funciona muy bien para arrugas dinámicas, los rellenos restauran volumen y los dispositivos de energía mejoran la textura y una leve flacidez, pero ninguno de esos tratamientos levanta realmente los tejidos como lo hace la cirugía.

Cuando los pacientes empiezan a depender demasiado de los rellenos para compensar el descolgamiento facial, el rostro puede comenzar a verse pesado o poco natural. Ahí suele ser una señal de que la cirugía podría ser una mejor alternativa.

Si alguien tiene flacidez importante en el cuello, papada o parte inferior del rostro, la cirugía suele ofrecer el resultado más efectivo y natural.

Hoy vemos pacientes cada vez más jóvenes buscando facelifts. ¿Cuál es su opinión sobre eso?

Dr. David Shafer: Un facelift sigue siendo una cirugía mayor y creo que las redes sociales a veces hacen que parezca algo mucho más simple o casual de lo que realmente es. Además, existen riesgos cuando alguien se opera demasiado joven o se apresura innecesariamente. Toda cirugía tiene riesgos: anestesia, cicatrices, lesiones nerviosas, problemas de cicatrización y la posibilidad de obtener un resultado poco natural si no se hace correctamente.

Los pacientes deberían enfocarse menos en las tendencias y más en encontrar un cirujano calificado, entender bien el procedimiento y asegurarse de hacerlo por las razones correctas. Un facelift debe abordarse con mucha responsabilidad.

Los resultados pueden ser muy naturales con las técnicas de hoy en día./Foto: Cortesía Dr. Shafer

El costo de los facelifts también genera controversia. ¿Qué considera un precio razonable y cuáles son las señales de alerta?

Dr. David Shafer: Los precios pueden variar muchísimo dependiendo de la experiencia del cirujano, la complejidad de la cirugía, el centro quirúrgico, la anestesia y la ciudad. Un facelift en Nueva York o Los Ángeles suele costar más que en mercados más pequeños. Sin embargo, puedo decir que los precios reales oscilan entre los $40,000 y los $100,000 dólares.

Pero creo que los pacientes deben tener cuidado con ambos extremos. Si algo es demasiado barato, digamos $8,000 0 $10,000 puede ser una señal de alerta. Hay que preguntar si el cirujano está certificado, si el procedimiento se realiza en una instalación acreditada y qué tipo de seguimiento incluye.

Por otro lado, precios extremadamente altos tampoco garantizan mejores resultados. A veces se está pagando más por marketing, celebridad o presencia en redes sociales que por calidad quirúrgica real.

¿Qué consejo le daría a una persona que está pensando hacerse un estiramiento facial?

Dr. David Shafer: Primero, asegurarse de hacerlo por las razones correctas y en el momento adecuado de su vida. Es una inversión importante, tanto emocional como financiera, así que no debe tomarse a la ligera.

También recomiendo no elegir un cirujano solamente por su popularidad en Instagram o redes sociales. Tener muchos seguidores no significa necesariamente que sea el profesional indicado para ti. Es importante investigar bien.

Hay que reunirse con el médico, hacer preguntas y, sobre todo, sentirse cómodo con él y con su equipo. Aunque los cirujanos realizan estas operaciones frecuentemente, para el paciente es una experiencia muy personal e importante.

Lo ideal es trabajar con un equipo que te acompañe antes, durante y después de la cirugía. Sentirse informado, seguro y cómodo es una de las partes más importantes de todo el proceso.

Más información: https://www.shaferplasticsurgery.com.

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