El gobierno del presidente Donald Trump está reformando su más grande programa de asistencia para personas sin hogar, algo que, de acuerdo con los proveedores de vivienda, podría privar de financiación a unos 2,800 hogares que antes carecían de la misma en la ciudad de Nueva York.
Este es un cambio fundamental que desviará los fondos de vivienda a largo plazo hacia programas de vivienda transitoria, a largo plazo hacia programas de vivienda provisional y tratamiento a corto plazo, afirmaron funcionarios federales. El Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano (HUD) dijo que busca abordar las causas profundas de la falta de vivienda, administrar mejor los fondos públicos y ayudar a los estadounidenses a alcanzar la autosuficiencia, sin necesidad de asistencia.
Sin embargo, los proveedores de vivienda aseguran que el cambio en el programa Continuum of Care reducirá la financiación de la ciudad en $66 millones de dólares y obligará a los neoyorquinos a volver al sistema de albergues de la ciudad o vivir en la calle. Afirman que estos cambios se producen en medio de la escasez de apartamentos asequibles y mientras las tasas de personas en situación de calle se mantienen constantemente altas.
“Cuando las personas pierden su vivienda y vuelven a quedarse sin hogar, el resto del sistema se ve sometido a una presión increíble”, señaló Rebecca Zangen, directora de políticas de la Red de Vivienda de Apoyo de Nueva York.
“Estas son las personas que sin duda corren mayor riesgo de volver a quedarse sin hogar, ya sea en un albergue o en la calle, y de entrar en un ciclo de sistemas realmente traumáticos y costosos para el erario público, como el encarcelamiento, las salas de urgencias y los hospitales”.
Los fondos de Continuum of Care están destinados a ayudar a personas sin hogar crónicas que padecen otras afecciones, como enfermedades mentales o trastornos por consumo de sustancias.
En la Gran Manzana, dicho programa ayuda a unas 7,000 personas a costear sus apartamentos gracias a la financiación de $165 millones de dólares. El programa adoptó un enfoque de “vivienda primero”, un modelo bipartidista para abordar la falta de vivienda que brinde alojamiento sin condiciones previas y, después, ofrece servicios como tratamiento contra las adicciones a las drogas o asesoramiento en salud mental.
La última convocatoria de peticiones de financiación del HUD trastoca ese modelo.
La nueva solicitud de financiación a las ciudades y organizaciones que presenten propuestas se emitió el 1 de junio, luego de un año de anuncios confusos y propuestas de financiación que fueron impugnadas en los tribunales y moderadas por el Congreso de mayoría republicana.
Zangen aseguró que solo el 60% de los programas que actualmente reciben financiación se renovarán para el 2027, frente al 90% de años previos, lo que deja a los proveedores de viviendas tuteladas en la incertidumbre sobre si podrán mantener sus programas en funcionamiento.
El jefe de estrategia y administración de programas de Harlem United, Kevin Rente, expresó que su organización ha dejado de emitir contratos de arrendamiento a largo plazo en medio de la incertidumbre, informó Gothamist.
No obstante, afirmó que el apoyo a largo plazo en materia de vivienda es importante para ayudar a los neoyorquinos sin hogar de manera crónica. Los programas de vivienda transitoria, hechos para cubrir la brecha entre la falta de vivienda permanente, suelen durar solo dos años.
“Las poblaciones con las que trabajamos necesitan tiempo para estabilizarse y poder prosperar”, explicó Rente.
“Parte de la ética que rodea al programa ‘Vivienda Primero’ consiste en atender primero las necesidades inmediatas de vivienda de una persona y, al hacerlo, se observa una mejora en su salud, una disminución en el uso de los servicios de urgencias y las hospitalizaciones, y todo tipo de resultados positivos para la salud que se derivan de brindarle un hogar a alguien.”
El inquilino de una vivienda tutelada, Eric Greene, declaró que la financiación del programa Continuum of Care le ayudó a salir finalmente de la calle después de haber estado sin hogar durante 15 años.
“No tenía cama, no tenía llave, no tenía nada, ni dirección postal, ni identificación”, explicó. Ahora Greene tiene su propia habitación en un edificio administrado por Goddard Riverside. Apuntó que dejó de beber y que ya no tiene que dormir sentado en el metro.
Pero aseguró que sigue esforzándose para mejorar su salud y recuperarse del trauma de haber estado sin vivienda.
“Es un trabajo en constante evolución”, señaló Rente.
“Autosuficiencia“
Asimismo, la propuesta de financiación del HUD otorga a la agencia la facultad discrecional de rechazar ciertos programas que no contribuyan a la autosuficiencia. La agencia define la autosuficiencia como la capacidad de satisfacer las necesidades básicas sin asistencia pública ni privada, de acuerdo con los diccionarios de Oxford y Merriam-Webster.
“Es un estándar mucho más alto que cumplir, especialmente en una ciudad como Nueva York”, manifestó Zangen, de la Red de Vivienda de Apoyo de Nueva York.
De acuerdo con lo que explicó el HUD, consideraba anteriormente que la autosuficiencia consistía en ser capaz de vivir de manera independiente, con o sin ayuda.
“Cuando un trabajo a tiempo completo con salario mínimo no te permite pagar un alquiler medio en la zona donde vives, la expectativa de que la gente pueda vivir sin ninguna ayuda del gobierno es irrazonable”, manifestó Zangen.
Asimismo, Rente dijo que le preocupa que las nuevas prioridades del HUD puedan acabar con la financiación de los grupos que ofrecen servicios de reducción de daños.
Esto puede incluir brindar tiras reactivas para detectar fentanilo, kits de naloxona o programas de intercambio de jeringas. Muchas organizaciones de vivienda asistida ofrecen una variedad de servicios, combinando fondos federales, estatales y municipales con fondos privados.
“Si el presidente Trump quiere tomarse en serio la ayuda a las personas con enfermedades mentales y problemas de adicción, perpetuar los ciclos de crisis no es la solución”, declaró Christine Quinn, directora ejecutiva de WIN, el mayor proveedor de viviendas de apoyo y refugio para familias con niños de la ciudad, en un comunicado emitido este mes.
“Seamos claros: la estabilidad en la vivienda no es un lujo, sino la base para reconstruir una vida estable. Esto es crueldad disfrazada de política”, agregó.
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