En Nueva York, adelantar o rebasar un autobús escolar detenido puede costar cientos de dólares, puntos en la licencia y hasta la suspensión del permiso de conducir. La norma es estricta y, aun así, sigue generando confusión entre conductores.
El tema de los indicentes de tránsito está escalando en la agenda pública, tras numeros episodios que involucran vehículos escolares y menores. Si bien los casos tienen dinámicas y responsabilidades diversas, los expertos en seguridad vial vuelven a poner acento sobre las reglas, deberes y sanciones para garantizar una convivencia saludable en la vía pública.
Qué exige la ley cuando un autobús escolar se detiene
La ley de tránsito del estado —recogida en el Vehicle and Traffic Law §1174— establece que todos los vehículos deben detenerse por completo cuando un autobús escolar está detenido con luces rojas intermitentes y el brazo de “STOP” extendido. Esta obligación aplica en ambos sentidos de la vía, incluso si el conductor circula en dirección contraria.
La única excepción relevante es cuando existe una mediana física amplia que separa completamente ambos sentidos, lo que impide el cruce de peatones entre carriles. En el resto de los casos, avanzar es una infracción.
El objetivo es proteger a los niños que suben o bajan del autobús y que, muchas veces, cruzan la calle de forma imprevisible.
Cuánto cuesta la infracción
Las sanciones son escalonadas y aumentan con la reincidencia:
- Primera infracción: entre $250 y $400
- Segunda infracción (dentro de 3 años): entre $600 y $750
- Tercera o más: entre $750 y $1,000
A estos montos se suman recargos administrativos y, en algunos casos, costos judiciales. Según el Departamento de Vehículos Motorizados de Nueva York (DMV), se trata de una de las faltas más severas dentro de las infracciones comunes de tránsito.
Puntos en la licencia y riesgo de suspensión
Además de la multa, la infracción suma 5 puntos en la licencia de conducir. El sistema de puntos en Nueva York contempla la suspensión del permiso al alcanzar 11 puntos en 18 meses, lo que significa que repetir esta conducta puede tener consecuencias más graves que la sanción económica.
También es frecuente que las aseguradoras incrementen el costo del seguro tras este tipo de infracciones.
Cámaras en autobuses: multas sin contacto policial
En los últimos años, distritos escolares de Nueva York han incorporado cámaras en los propios autobuses para detectar vehículos que no se detienen. Este sistema permite emitir sanciones sin necesidad de que haya un oficial presente.
En estos casos, la multa suele ser civil (contra el propietario del vehículo) y no siempre implica puntos en la licencia, pero sí representa un costo que puede superar los $250. El programa está respaldado por leyes estatales que autorizan su uso para reforzar la seguridad escolar.
La regla que volvió al centro del debate tras un caso reciente
Un reciente caso en Nueva York, en el que un niño murió tras ser arrollado por un autobús escolar al comenzar la jornada, volvió a poner el foco en la seguridad vial en entornos escolares. Aunque las circunstancias del hecho siguen bajo investigación y no todos los incidentes responden a la misma dinámica, las autoridades coinciden en que los momentos de subida y bajada de estudiantes son los más críticos del día.
Organismos como la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA) señalan que la llamada “zona de peligro” alrededor del autobús —los metros inmediatos donde los conductores pueden perder visibilidad— concentra buena parte de los accidentes que involucran a menores.
En ese contexto, la obligación de detenerse completamente no es una formalidad: es una medida diseñada para evitar tragedias.
El error más común (y más caro)
Uno de los errores más frecuentes es creer que se puede avanzar si se circula en sentido contrario o si el autobús “ya está por arrancar”. Ambas interpretaciones son incorrectas.
Mientras las luces rojas estén activas, el conductor debe permanecer detenido. No hacerlo es una infracción clara, incluso si no hay niños visibles en ese momento.
Por qué es una de las normas más estrictas
Nueva York ha reforzado esta regulación a lo largo de los años debido al riesgo que implica. Los niños pueden cruzar la calle de forma inesperada y, en muchos casos, quedan fuera del campo de visión del conductor.
Por eso, tanto el DMV como organismos de seguridad vial insisten en un mensaje simple: detenerse siempre ante un autobús escolar no es solo cumplir la ley, es una medida básica de prevención.
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