A estas alturas, queda claro que un coche que tenga todos sus mantenimientos en regla nos acabará dando menos sorpresas desagradables durante su vida útil. Eso no quiere decir que no sea susceptible a fallos, pero si está en nuestra mano anticiparnos a sus mantenimientos, mejor. Y en este aspecto hay ciertos elementos críticos de nuestro vehículo en los que es preferible no jugársela.
Uno de ellos es la correa de distribución, que quizás es una de las piezas que más se ignora o se pospone en el mantenimiento del coche, y que puede arruinarte el motor de un día para otro si no se cambia a la frecuencia adecuada.
Qué hace exactamente. La correa de distribución es una banda de caucho dentada que sincroniza el movimiento del cigüeñal y el árbol de levas, los dos ejes principales del motor. Gracias a ella, los pistones y las válvulas se mueven coordinados, pues las válvulas se abren y se cierran en el momento exacto en que los pistones suben y bajan. Si esa sincronización falla aunque sea ligeramente, el motor pierde eficiencia. Si se rompe del todo, el desastre puede ser total.
Por qué es tan peligrosa su rotura. Cuando la correa falla en movimiento, el motor se para en seco sin previo aviso. En la mayoría de los vehículos modernos, lo que ocurre después es que los pistones, que siguen moviéndose por inercia, chocan violentamente contra las válvulas. «Es un evento catastrófico que puede significar la sentencia de muerte para el motor. El sonido sordo, seguido del silencio absoluto del motor, es el inicio de una pesadilla mecánica y financiera,» cuentan desde el taller especializado C3 Care Car Center.
Cuando acaba pasando la tragedia, nos podemos encontrar con válvulas dobladas, pistones dañados y, en casos más graves, la culata fisurada o el árbol de levas fracturado. Y claro, el precio se multiplica por mucho cuando toca reparar todo ese pifostio.
Kilometrajes. La mayoría de los fabricantes fijan un intervalo de cambio en kilómetros, que según el modelo oscila entre los 60.000 y los 240.000 km. Pero no es el único número en el que nos debemos de fijar, pues también cuenta el tiempo de uso. Desde Rodi Motor afirman que si no hay una fecha máxima fijada en el manual del propietario, la recomendación habitual es revisar la correa cada cinco años aunque no se haya llegado al límite de kilómetros. La razón es que el caucho de la correa envejece aunque el coche esté parado, y una correa seca o cuarteada puede acabar convirtiéndose en una bomba de relojería para nuestro coche.
Dependerá del tipo de vehículo y sistema de distribución del coche, pero para tener una referencia universal, Juan José Ebenezer, experto mecánico y creador de contenido, aconseja cambiarla cada 100.000 kilómetros o cada cinco años, lo primero que suceda. Si ya estamos hablando de correas bañadas en aceite del grupo Stellantis, Ebenezer apunta a que “con 60.000 km ya vas tarde”, y que lo normal es cambiarlas sobre los 50.000 km.
Lo normal es que en los talleres te cambien el kit completo, que incluye la correa, poleas, rodillos tensores, la bomba de agua y toda la tornillería para la instalación. Pero si prefieres asegurarte, lo mejor es indicarles que te cambien el kit completo.
Cuándo hay que adelantarse. Hay situaciones concretas en las que los expertos recomiendan reducir el intervalo de cambio entre un 15 y un 25% respecto a lo indicado por el fabricante. Alejandro Pais, socio gerente de Pais Automoción y campeón de España de Grupo N en 2013 explica que «conducir en un entorno urbano habitualmente acelera el deterioro de la correa de distribución. Si es tu caso, calcula entre un 20% y un 25% antes de lo recomendado por el fabricante».
Al final no es lo mismo para un vehículo estar expuesto constantemente a los arranques en frío, retenciones y cambios de marcha constantes de un uso exclusivo en ciudad, a sacarlo con más o menos frecuencia por autovía. Así que si te puedes permitir anticipar el cambio de correa de distribución, mejor.
El clima también la gasta. Las altas temperaturas son otro enemigo para la correa. Precisamente desde Volkswagen Canarias, la red oficial de la marca en las islas, advierten que en zonas con calor intenso y polvo en suspensión como la calima, recomiendan adelantar la inspección visual, incluso para motores cuyo intervalo oficial llega a los 210.000 km.
La misma lógica aplica en zonas de frío extremo o alta humedad. La cadena de talleres Midas también recomienda adelantar el mantenimiento de este componente en los vehículos que circulan habitualmente en climas extremos.
Mejor no jugársela. Un cambio preventivo del kit de distribución en España oscila entre los 300 y los 1.000 euros según el vehículo y el taller. La reparación de un motor dañado por la rotura de la correa puede arrancar en los 1.000 euros y llegar fácilmente a los 6.000, según cuentan desde Rodi Motor. En casos más graves, cuando el daño afecta a pistones, culata o árbol de levas, es posible que la avería sea tan grave que haya que cambiar el motor completo, y ahí ya el coste acaba siendo desorbitado. Así que hazle un favor a tu coche y cuídalo.
Fuente informativa
#Los #mecánicos #coinciden #tardar #demasiado #cambiar #correa #distribución #una #sentencia #muerte #para #motor



