Todo empezó con varios huesos sobresaliendo del barro junto a un pequeño estanque del noreste de Tailandia. Durante años, aquellos restos permanecieron parcialmente enterrados mientras paleontólogos locales intentaban reunir financiación y recursos para continuar la excavación. Nadie imaginaba entonces que aquel yacimiento escondía uno de los animales más impresionantes encontrados jamás en Asia.
La región de Chaiyaphum, donde aparecieron los fósiles, ya era conocida por sus hallazgos prehistóricos. Desde finales de los años ochenta, Tailandia se ha convertido en uno de los territorios más prometedores de Asia para la paleontología de dinosaurios. Sin embargo, la mayoría de especies descritas hasta ahora eran relativamente fragmentarias o pertenecían a animales mucho menores que los gigantes sudamericanos popularizados por documentales y museos.
Los investigadores comenzaron a sospechar que estaban ante algo excepcional cuando apareció un enorme húmero de casi 1,8 metros de longitud. Aquel hueso, comparable al tamaño de una persona adulta, sugería que el animal completo debía alcanzar dimensiones colosales. Pero aún faltaba reconstruir el rompecabezas.
Tal y como ha revelado el estudio publicado en Scientific Reports, el esqueleto incluía vértebras dorsales, costillas, pelvis y huesos de las patas con características anatómicas muy particulares. Los fósiles pertenecían a un saurópodo, el grupo de dinosaurios herbívoros de cuello largo que incluye a gigantes tan conocidos como Diplodocus o Brontosaurus.
Un ecosistema perdido bajo el barro rojo
Hace entre 100 y 120 millones de años, el paisaje del noreste tailandés era muy distinto al actual. En lugar de ciudades y carreteras, la región estaba dominada por amplias llanuras semiáridas atravesadas por ríos serpenteantes. Allí convivían tiburones de agua dulce, cocodrilos, peces y reptiles voladores que cazaban sobre los cursos fluviales.
El entorno parece haber sido especialmente favorable para los grandes saurópodos. Los científicos creen que estos animales prosperaban en climas secos y cálidos gracias a sus enormes cuerpos y a sus largas colas y cuellos, que ayudaban a disipar el calor corporal. El yacimiento también ha proporcionado dientes de depredadores gigantescos relacionados con Spinosaurus y Carcharodontosaurus, algunos de los carnívoros más temibles del Cretácico.
Durante buena parte de la investigación, los paleontólogos evitaron hacer públicas estimaciones sobre el tamaño del animal. Los restos eran incompletos y el margen de error seguía siendo elevado. Pero las comparaciones anatómicas con otros saurópodos asiáticos comenzaron a ofrecer una imagen cada vez más clara.
Los análisis filogenéticos indicaban además que el dinosaurio pertenecía a un grupo muy particular: los euhelopódidos, una rama de saurópodos gigantes que únicamente se ha encontrado en Asia. Esto convertía el hallazgo en una pieza clave para comprender cómo evolucionaron estos colosos en el continente.
El nuevo dinosaurio podría pertenecer a una línea evolutiva completamente distinta a la que dominó Asia al final del Cretácico.
El “último titán” de Tailandia
Solo cuando el trabajo anatómico estuvo prácticamente terminado llegó la gran revelación. El dinosaurio había alcanzado unos 27 metros de longitud y un peso estimado de entre 25 y 30 toneladas. Eso lo convierte en el mayor dinosaurio descubierto hasta ahora en el Sudeste Asiático.
La nueva especie ha sido bautizada como Nagatitan chaiyaphumensis. El nombre combina “Naga”, la serpiente mitológica presente en las tradiciones del Sudeste Asiático, con “titán”, en referencia a su tamaño gigantesco. El término chaiyaphumensis homenajea a la provincia donde aparecieron los fósiles.
Tal y como indica el equipo internacional liderado por investigadores de la University College London y varias instituciones tailandesas, el animal representa además uno de los últimos grandes saurópodos conocidos de la región. Los sedimentos más recientes de Tailandia muestran que, poco después, gran parte del territorio quedó cubierto por mares poco profundos, reduciendo drásticamente la presencia de dinosaurios gigantes.
El hallazgo también ayuda a explicar un momento crucial en la evolución de estos animales. Según los autores, especies como Nagatitan podrían representar una fase intermedia antes de la aparición de los saurópodos supergigantes que dominarían posteriormente zonas de Sudamérica y China, algunos de ellos capaces de superar las 60 toneladas.

Los paleontólogos creen que esta especie desarrolló adaptaciones únicas para sobrevivir en ecosistemas aislados.
Mucho más que un nuevo dinosaurio
Más allá del impacto visual de sus dimensiones, Nagatitan simboliza algo más profundo: el creciente peso de la paleontología asiática en la investigación internacional. Durante décadas, gran parte de los grandes descubrimientos de dinosaurios procedían de América del Norte, Argentina o Mongolia. Ahora, el Sudeste Asiático empieza a ocupar un lugar propio en el mapa de la evolución de los gigantes prehistóricos.
Los investigadores tailandeses creen además que este podría ser solo el principio. Las colecciones de fósiles almacenadas en museos y centros de investigación del país contienen numerosos restos aún sin describir oficialmente. Algunos podrían pertenecer a especies completamente nuevas.
Y eso significa que, bajo las capas rojizas del noreste tailandés, todavía podrían quedar ocultos otros gigantes esperando salir a la luz.
Referencias
- Thitiwoot Sethapanichsakul et al, The first sauropod dinosaur from the Lower Cretaceous Khok Kruat Formation of Thailand enriches the diversity of somphospondylan titanosauriforms in southeast Asia, Scientific Reports (2026). DOI: 10.1038/s41598-026-47482-x , doi.org/10.1038/s41598-026-47482-x
Fuente informativa
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