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miércoles, julio 1, 2026

Más salud mental y habilidades socioemocionales para frenar alza de suicidios de jóvenes


Ciudad de Panamá. El incremento de los suicidios entre adolescentes y adultos jóvenes en América se ha convertido en una preocupación creciente para las autoridades sanitarias internacionales, que advierten sobre la necesidad de fortalecer la salud mental, las habilidades socioemocionales y la prevención temprana para enfrentar esta problemática.

De acuerdo con un estudio publicado recientemente por The Lancet Regional Health – Americas y divulgado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la tasa de suicidio entre personas de 10 a 24 años aumentó un 38 % durante las últimas dos décadas, consolidándose como la tercera causa de muerte en este grupo poblacional.

El informe, elaborado con datos de las Estimaciones Mundiales de Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS) correspondientes a 35 países entre los años 2000 y 2021, reveló que al menos 18,157 adolescentes y adultos jóvenes fallecieron por suicidio en la región durante 2021.

Según el estudio, el incremento más acelerado se registró entre las niñas y en el grupo de edad comprendido entre los 10 y los 14 años.

Un problema urgente de salud pública

La asesora internacional de Enfermedades No Transmisibles y Determinantes de la Salud de la OPS en Panamá, Zohra Abaakouk, advirtió que el suicidio constituye un problema de salud pública que afecta no solo a quienes lo padecen, sino también a sus familias y comunidades.

«El suicidio afecta a las personas, a las familias y a las comunidades, pero se puede prevenir», afirmó la especialista.

La experta explicó que diversos factores contribuyen al aumento de los suicidios en niños y adolescentes, entre ellos los trastornos de salud mental, como la depresión y la ansiedad; el consumo de sustancias; la presión social; el acceso a medios letales; y la exposición excesiva a entornos digitales y al ciberacoso.

«Sabemos que el acoso, que antes podía ocurrir durante el trayecto escolar, ahora continúa incluso dentro del hogar debido al uso de medios electrónicos y redes sociales», señaló.

Redes sociales y ciberacoso bajo la lupa

La preocupación por el impacto de los entornos digitales también fue abordada recientemente por la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), que instó a los países de la región a intensificar los esfuerzos para enfrentar el aumento de los suicidios y atender los daños asociados al uso excesivo de plataformas digitales.

Abaakouk destacó que los marcos regulatorios pueden contribuir a reducir los riesgos asociados al ciberacoso, citando como ejemplo las medidas adoptadas en algunos países para limitar el acceso de menores de edad a determinadas plataformas digitales.

Fortalecer las habilidades socioemocionales desde la infancia

La especialista sostuvo que la prevención debe comenzar desde edades tempranas mediante el fortalecimiento de las habilidades socioemocionales de los niños.

«Es necesario promover desde los tres o cuatro años el desarrollo de capacidades para el manejo de emociones y la resolución pacífica de conflictos», explicó.

Asimismo, consideró fundamental implementar programas de salud mental en los centros educativos, establecer protocolos claros para la detección y atención del acoso escolar y fortalecer la atención de trastornos como la ansiedad y la depresión.

La OPS también recomienda capacitar a docentes, padres, familiares y profesionales de la salud para identificar señales de alerta relacionadas con conductas suicidas.

Entre estas señales figuran el aislamiento social, cambios bruscos de comportamiento, expresiones persistentes de tristeza o desesperanza, conductas agresivas y episodios de autolesión.

La importancia del acompañamiento y las redes de apoyo

La experta subrayó que las intervenciones tempranas y el acompañamiento familiar, escolar y comunitario son herramientas esenciales para prevenir el suicidio.

«Sabemos que las intervenciones tempranas, el acompañamiento familiar, escolar y comunitario, así como una conversación abierta sobre salud mental, pueden salvar vidas», afirmó.

Abaakouk recordó además que el cuidado de la salud mental no implica únicamente acudir a un profesional especializado, sino también contar con redes de apoyo integradas por familiares, amigos, vecinos o personas de confianza con quienes compartir emociones y preocupaciones.

Los especialistas coinciden en que el aumento de los suicidios entre adolescentes y jóvenes constituye uno de los principales desafíos sanitarios y sociales de la región, lo que obliga a fortalecer las políticas públicas orientadas a la prevención, la atención temprana y la promoción del bienestar emocional.

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